LA ESCUELA PRIVADA EN COLOMBIA
Las escuelas privadas cubren a una minoría de los colombianos que cursan la educación básica. Tales escuelas pueden ser de bajo costo, de costo medio, o muy caras.
Las escuelas privadas de bajo y mediano costo tienen características de pequeños o medianos negocios, en donde se ahorra bajando los gastos de todas las formas posibles, reduciendo los salarios e inversiones y consecuentemente bajando la calidad de los profesores, de los materiales y de los espacios educativos y fijándose como objetivo casi exclusivo el mantener y acrecentar la clientela, aunque eso implique sobrevalorar el rendimiento de sus alumnos, produciendo en ellos una visión equivocada de sí mismos y de sus capacidades y niveles de conocimiento. Son solución aparente para los estudiantes que fracasan en las instituciones públicas y para las familias de escasos recursos que prefieren colegios menos numerosos en donde la conducta de sus hijos pueda ser más controlada que en los grandes centros educativos públicos.
Las escuelas privadas costosas ubicadas en las ciudades grandes, inalcanzables para la familia colombiana promedio, en un alto porcentaje se han trasladado a sedes campestres en las cuales el tiempo de los alumnos se distribuye entre actividades en espacios interiores amplios, luminosos y modernos y actividades al aire libre como equitación, deportes acuáticos, ciclomontañismo y otras, imposibles de realizar en las sedes urbanas. Los estudiantes de estas escuelas, además de sus posibilidades económicas elevadas que les permiten obtener en el mercado múltiples ayudas de la tecnología para su progreso, cuentan en sus colegios y escuelas con las mejores bibliotecas, laboratorios y salas de computación así como con una selección cuidadosa de profesores y auxiliares que llenan perfiles altos de capacidad y conocimientos.